Cuando aparece una idea de software es común empezar preguntando por la tecnología: Android, iPhone, web, Windows o PWA. Sin embargo, esa decisión tiene más sentido después de entender el trabajo que debe resolverse.
Un sistema web
Suele ser práctico cuando varias personas necesitan entrar desde distintos equipos, cuando la información debe estar centralizada y cuando instalar programas en cada computadora no aporta una ventaja real.
Una PWA
Puede acercar una experiencia web a una aplicación instalable y, según el caso, ofrecer ciertas capacidades offline. Es útil cuando se busca alcance rápido y una base web común, aunque no reemplaza todas las capacidades de una aplicación móvil nativa o multiplataforma.
Una app móvil
Tiene sentido cuando el celular es parte central del proceso: cámara, ubicación, notificaciones, trabajo en movimiento, repartos, clientes que consultan estados o tareas que realmente se hacen desde el teléfono.
Escritorio
Todavía es una buena opción para determinados puestos de caja, administración, producción o entornos donde una PC es el centro de la operación. También puede combinarse con servicios online y sincronización.
Muchas veces la respuesta es híbrida
Un mismo producto puede tener panel web para administración, app para usuarios móviles y un backend compartido. La clave es no multiplicar plataformas sin necesidad: cada plataforma agrega desarrollo, pruebas y mantenimiento.
La arquitectura debería acompañar la forma real de trabajar. Elegir primero el problema y después la tecnología suele producir sistemas más simples, mantenibles y útiles.

